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  • Pili Chuez

Validando la tristeza de nuestros hijos e hijas

Este periodo de aislamiento social obligatorio, que nos está afectando un poco a todos y es más necesario que nunca fijar nuestra atención en los más pequeños de la casa: nuestros hijos. Además de todas las actividades que podemos hacer con ellos, para mantenerlos felices y entretenidos, es muy importante estar pendientes de la salud emocional.




De todas las emociones que experimentamos, una de las más incomprendidas y que de la cual normalmente intentamos huir, es la tristeza. Vivimos en una sociedad donde la felicidad se ha convertido en una obligación, y la tristeza nos da vergüenza. No aceptamos la tristeza en los adultos, menos logramos comprenderla en los niños. ¿Por qué deberían estar tristes si tienen todo? ¿Si hacemos todos por ellos?

Desde esta página siempre hemos subrayado la importancia de validar las emociones de los niños. Sobre todo aquellas que se viven de manera desagradable como la tristeza, la ira o la rabia. En esta situación tan particular, sin escuelas, sin amigos, sin posibilidad de salir al parque, algunos niños podrán experimentar estas emociones. Educarles en la conciencia y regulación emocional es clave para que luego, sean capaces de expresar cómo se sienten.

Tenemos a toda costa evitar algunas conductas que, lamentablemente, parecen ser muy normalizadas:

La burla: “¿Tan grande y llorando?” “Los machitos/las princesas no lloran”. Son frases muy negativas cuando el niño está llorando. Es dañino frenar su expresividad emocional, peor si se ridiculizan sus sentimientos.

Meterle prisa: “Ya, ya ahora basta. Ya pasó”. La tristeza pasa cuando el niño se sienta listo para dejar ir la emoción. Es importante que le hagamos sentir escuchado y apoyado en todo momento.

Restarle importancia: “Eso no es nada, es una tontería. No te pongas así”. No minimizamos las emociones del niño. No podemos saber la relevancia que tiene para él el acontecimiento que desencadenó las lágrimas.

Entonces, como podemos validar las emociones de nuestros hijos? Validar es aceptar lo que la otra persona está sintiendo aunque no lo entendemos o el motivo de la tristeza o de la rabia nos parezca desproporcionado.

En primer lugar, pongamos nombre a la emoción. “Veo que estás triste porqué querías salir al parque con tus amigos. Siento mucho que te sientes así y te entiendo. Es normal sentirse tristes y aburridos sin poder salir por tantos días.”

Explicamos el motivo. En esta situación de emergencia es necesario poner límites: al uso de celular y Tablet, a las salidas, a las horas que tenemos que dedicar a las clases virtuales por ejemplo. Esto no significa invalidar las emociones. “Sé que no te apetece hacer las tareas que tu maestra te dejó, pero cuando pase esto del coronavirus va a ser mejor para ti regresar al colegio con las tareas hechas. Por esto ahora nos sentamos aquí juntos a trabajar”.

Les queremos dejar dos herramientas, una película y un libro, para que puedan trabajar con las emociones en estos días en casa.

La película, Inside Out (traducida como IntensaMente) no solo deja en claro las importancia de las emociones básicas en nuestra vida sino que las personalizas y explica cómo funcionan e influyen en nuestras vidas.

El libro “Tristeza: Manual de Usuario” nos enseña a abrazar la tristeza, dejando que nos acompañe en nuestro día, aprendiendo a conocerla antes de dejarla salir. Les dejamos un video, el libro contado por la cuentacuento Jesse, para que puedan verlo en familia y reflexionar juntos: https://www.youtube.com/watch?v=29qy7mlaHYY

Aprendemos de estos días a ser más empáticos y receptivos. El papel de las personas de su entorno es fundamental para que el niño comprenda que no debe tener miedo a estar triste, enfadado o molesto ni a reconocer que lo está. La tristeza en los niños no debe pasarse por alto.

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