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Racismo e infancia. ¿Cómo hablar con nuestros hijos?

Actualizado: ago 3

En las últimas semanas, con la muerte de George Floyd y el movimiento #BlackLivesMatters, se escuchó mucho hablar sobre el racismo y la discriminación que a diario viven muchas personas a nivel mundial; Perú no escapa de lógicas racistas y debería tocar a nosotros como padres criar niños y niñas capaces de erradicar las visiones post coloniales que todavía perduran en nuestra sociedad.


Es indudable, hablar sobre el racismo puede ser muy delicado y sí, hasta incluso un poco incómodo, aunque necesario. Muchos niños son de familias que hacen uso, aunque inconsciente, de micro racismos cotidianos. Otros niños, inevitablemente, se enfrentarán al racismo en sus vidas cotidianas. Por lo tanto no existe una “conversación sobre el racismo” que se pueda aplicar a cada familia sino que esta puede variar según factores como la conformación de la familia, su nivel socio económico o la comunidad en la que viven.

No hay un único camino para encarar este tema y no existen los consejos infalibles cuando se trata de discutir algo tan complejo como el racismo. Lo único cierto, es que el racismo es un tema sobre el cual es necesario hablar. Porqué?


Porqué según expertos, como la socióloga Margaret Hagerman “los niños aprenden y escuchan hablar sobre el racismo sin importar si los padres hablan con ellos sobre el tema”. Así que no hablar explícitamente sobre el racismo hace sí que los niños saquen sus propias conclusiones que podrían ser mucho más dañinas, problemáticas e inexactas.

Si un tema no es abordado en casa, los niños pueden sacar sus propias conclusiones del ambiente que los rodeas y muchas veces son conclusiones hasta dañinas para la construcción de su identidad. A través de las interacciones cotidianas, los mensajes sociales, los estímulos externos los niños pueden madurar comportamientos racistas involuntarios y, por ejemplo, hacer afirmaciones como “Solo me gustan las princesas rubias, que se parecen a Elsa. Las del color de Moana no me gustan”.


Por esto enseñarles a nuestros hijos a ignorar las diferencias raciales no es lo justo. Es más, ir por la vida simulando no ver las diferencias podría en realidad ser más dañino.


La profesora Caryn Park, de la Universidad Antioch de Seattle, estudió en los últimos 10 años la comprensión de la raza y la etnia por parte de los niños.


«Los niños de solo tres años son conscientes de la raza y el color de la piel, y no temen hacer preguntas», explica Park. «Sus identidades les importan mucho y la identidad racial es una parte importante de su identidad total. También entienden el poder de hablar sobre la raza y el racismo y que, cuando mencionan estas cosas, pueden llamar la atención de los adultos y de otros niños».


Si la raza en sí es un tema relativamente simple de abordar, el niño advierte el color de la piel, de los ojos, del pelo y en general las diferencias físicas entre personas, el racismo es un tema más difícil de tratar. Tenemos que hablar de odio, de discriminación, de contexto cultural, social y económico y esto puede resultar difícil, aunque necesario.


Puede ser escalofriante parar a reflexionar, sin embargo todos los padres deberíamos darnos cuenta que el racismo y la xenofobia son lamentablemente muy presentes en la sociedad. Es necesario por esto analizar la comunidad en la que se están criando los niños, hablar sobre las diferencias raciales y cómo, a veces, a las personas se las trata injustamente a causa de su raza.


Es tarea de los padres preparar a sus hijos para ser conscientes de sí mismos, inteligentes, seguros en el mundo y antirracistas.


No basta criar niños “no racistas”. Es necesario criar hijos antirracistas, que se involucren en acciones especificas y toma de decisiones. Que decidan hacerse preguntas difíciles y, muy a menudo, encontrar respuestas perturbadoras. El antirracismo implica una labor educativa y progresiva. Una tarea que podemos comenzar a poner en práctica desde ya, en nuestras casas, con nuestro entorno, con nuestros hijos.


Porque no nacemos siendo racistas. Los niños no nacen entendiendo que a un determinado color se les asocia un determinado privilegio. Pero una sociedad poco educada, poco solidaria, individualista y anclada en las divisiones de clase construye personalidades racistas, así como ampara actitudes machistas o violentas.


“Como padres y madres, deberíamos criar a niños que puedan expresar nociones de igualdad racial, que puedan ver las disparidades raciales como un problema y que puedan poner su granito de arena para combatir el gran problema del racismo”


Regresando a George Floyd. Candra Flanagan, directora de enseñanza y aprendizaje del Museo Nacional de la Historia y la Cultura Afroamericana reflexiona “Este momento ofrece una oportunidad. Puede que los adultos quieran apagar la tele o no decir nada. Pero los niños van a sacar información de otras partes. Por eso es mucho más importante tener estas conversaciones, para que no reciban mensajes externos distintos a los que [los padres y las madres] quieren que reciban”.


«Como padres y madres, deberíamos criar a niños que puedan expresar nociones de igualdad racial, que puedan ver las disparidades raciales como un problema y que puedan poner de su parte para combatir el gran problema del racismo», afirma I.X. Kendi, autor del libro Antiracist Baby.


Aquí unos consejos para criar niños antirracistas.


Ser conscientes de nuestros privilegios y nuestro poder es el primer paso para caminar hacia la igualdad.

Muchas personas con privilegios pueden actuar a favor de los menos privilegiados a través donaciones, apoyo a organizaciones, activismo, inclusión social y laboral. Y hacer a sus familias partícipes de ello. Podemos involucrar nuestros hijos en obras sociales y utilizar nuestros privilegios y nuestro poder para apoyar diferentes causas: es un buen comienzo.


Generar conversaciones sobre temas raciales con nuestras familias y entorno.

Implica a tus hijos en las conversaciones y para que no tengan miedo de defender lo que es correcto. No sermonees sino encuentra ejemplo, cuenta anécdotas, genera conversación. Puede haber mil posturas distintas. Pero el silencio y la connivencia son posturas peligrosas por esto es necesario que aprendan a defender lo que piensan sea justo.


Explicar la reciprocidad del ser diferentes.

Los niños pequeños son en general muy centrados en sí mismos. No se dan cuenta entonces que la diversidad es reciproca: el niño con el color de piel diferente del suyo puede aparecer “diferente”, sin embargo esta situación se verifica también al contrario. Intentamos explicarle la relatividad de nuestras percepciones, aunque sean pequeños para una reflexión más filosófica.


Entrar en contacto con otras culturas.

Ilustrar las particularidades de otras regiones o países, las tradiciones y las costumbres, escuchar canciones en diferentes idiomas, ayuda a los niños a descubrir la belleza de otras culturas y el respeto que ellas merecen.


Estimular la empatía.

Enfrentar los problemas de las relaciones con los otros es una óptima ocasión para reflexionar sobre la necesidad de una educación emotiva. La empatía permite de entrar en sintonía con los otros, interrogándose sobre sus emociones y las reacciones que podrían desatar nuestras palabras. Podemos invitar los niños a preguntarse que probarían si fueran tratados de una determinada forma, o reflexionar juntos sobre palabras que alguien nos dijo y encontramos hirientes.


Educar y hablar con los hijos sobre el racismo, la xenofobia, las desigualdades.

En muchos momentos, las madres y los padres hemos intentado proteger a nuestros hijos de las cosas malas, de la «fealdad» del mundo. Sin embargo hay muchos padres que no pueden ocultar la pobreza o el dolor a sus hijos, porque viven inmersos en ellos. No ocultemos a nuestros hijos que hay muchos niños a su alrededor que sufren, que necesitan más ayuda o más atención. Porque muchas veces, detrás de un niño problemático hay una historia cruel.


Buscar libros, series de TV o películas con personajes de distintas razas.

¿Has analizado alguna vez cómo son los personajes de los dibujos que tus hijos ven? Porque el resultado de la observación es desalentador: los héroes son chicos, las princesas chicas y los personajes de razas distintas a la blanca, anecdóticos. Quizá uno de los enfoques que más fácilmente nos ayuden a educar a nuestros hijos y hablar con ellos sobre diversidad e igualdad sean los cuentos. Es importante encontrar letras, audiovisuales o juguetes que nos ayuden a enseñar a nuestros hijos el valor del respeto y la diferencia.


Desarrollar empatía, compasión y una sensación de justicia en la infancia contribuye a que los niños se conviertan en adultos que quieran convertir el mundo un lugar mejor. Así que madres, padres, respiremos hondo y empecemos estas conversaciones sobre raza y racismo, poniendo nuestro granito de arena para que el mundo sea un lugar mejor.



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