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La importancia del nido en la primera infancia y los objetivos de La Semilla.

Muchas veces como mamas nos preguntamos: ¿Será mejor tener nuestros niños y niñas en casa, con una cuidadora a cargo o llevarlos al nido? ¿Se divertirán o se aburrirán?

¿Se asustarán por tantas caras extrañas o extrañarán demasiado su casa, su mamá, sus personas de apego?


En la opinión de nosotras, mamás de La Semilla, el nido es una herramienta importante para el para el desarrollo los niños y tiene ventajas indudables en el fortalecimiento de las áreas psico sociales de los pequeños.

¿Cuales son entonces las ventajas de un nido y porqué lo aconsejamos?


En primer lugar, el nido ayuda el desarrollo de la sensorialidad.

Hasta el tercer año de vida el niño aprende sustancialmente a través del desarrollo sensorial. Son experiencias simples, pero importantes: tocar, escuchar, mirar, moverse, descubrir, llevarse a la boca, son todas experiencias que permiten al niño de tener un acercamiento al mundo que habita a través los 5 sentidos. En el nido la sensorialidad es estimulada a través de un ambiente preparado para recibir la curiosidad innata y natural del niño: pintar con los pies, caminar en el agua, cosechar semillas o preparar plastilina, son actividades centradas en el desarrollo sensorial que representan una parte fundamental de cualquier forma de aprendizaje.


El nido tiene un rol muy importante en el desarrollo de la socialización.

Es en la interacción con otros niños que empieza el reconocimiento de sí mismos; el niño se da cuenta que no es el único en el mundo, que comparte su espacio, sus juegos y sus actividades con otros niños. Entiende la necesidad de las reglas sociales; desarrolla la capacidad de resolver los contrastes con sus coetáneos. Todas estas necesidades de socialización llevan el niño hacia una de las ventajas más explicitas del nido: el reforzarse de las competencias lingüísticas, que son necesarias para la comunicación con los otros niños.

El nido puede ser un gran aliado en el desarrollo del movimiento libre.

Los nidos así llamados “alternativos” cuentan, normalmente, con espacios preparados para que el niño descubra su cuerpo, el espacio, y su cuerpo en el espacio. A diferencia de una casa, llena de muebles, obstáculos y posibles peligros, el espacio del nido es acondicionado para que el niño pueda aprender a explorar el espacio sin límites ni barreras. El nido proporciona entonces un ambiente estimulante donde el niño pueda desarrollar su fisicidad a su ritmo y sin presiones.


La metodología que pensamos adecuada para el correcto desarrollo de los niños tiene como tema central un gran respeto a la personalidad y los tiempos de la infancia, y una atención particular a la gradual toma de conciencia que los niños tienen de sí mismos y del mundo que los rodea. El niño tiene que ser reconocido por sus valores humanos, y ser pensado como ser humano con sus necesidades, ideas y características. No queremos que todos los niños sean iguales, sino que se sientan libre de desarrollar su propia identidad: consideramos la diversidad como riqueza.


Cuando pensamos juntas los objetivos a lograr en nuestro concepto de “CoCrianza La Semilla”, inmediatamente nos vinieron a la mente algunas filosofías educativas, Montessori, Pikler, Reggio Emilia, y algunos conceptos de crianza - crianza con apego, cosleeping, baby led weaning, exploración consciente - que quisimos aplicar a nuestro espacio educativo ya que pensamos que sean la manera más respetuosa de criar niños y niñas felices, seguros y equilibrados. Aquí los compartimos con ustedes.


Comunicación consciente para responder a las exigencias emotivas del niño: Tanto el lenguaje verbal como no verbal del niño – como el llanto de los bebés – son considerados formas de lenguajes que es necesario escuchar y aprender a comprender. Escuchar un niño es fundamental para instaurar una relación segura con las educadoras, fomentar su confianza y gratificar sus esfuerzos para comunicar.


Reglas claras y precisas en el respeto del niño: Según la metodología Montessori, el niño es un ser ordenado; por esto necesita límites, orden y limpieza para desarrollar llenamente sus capacidades. Consideramos las reglas como forma de amor, seguridad, atención e interés. Un niño sin reglas no es feliz ni seguro; el niño que sabe cuáles son los límites y aprende a respetarlos porqué entiende su importancia es un niño sereno, seguro y autónomo, capaz de insertarse en modo positivo en cualquier realidad, familiar y escolar.


Juego libre y actividades estructuradas: El nido es la mejor ocasión para tener nuevos estímulos y actividades que no se tiene ocasión de desarrollar en la casa. La rutina del nido se basará en momentos de juegos libre y de actividades estructuradas. El juego libre ofrecerá a los niños un espacios en el cuales expresarse libremente, explorando en base a sus exigencias y a su curiosidad.


Movimiento libre y conciencia del cuerpo.: A través de los sentidos y del movimiento el niño explora el ambiente y adquiere ideas operativas necesarias para el pensamiento abstracto. El movimiento libre Emmi Pikler, basado en la actividad autónoma favorece en el niño el descubrimiento de sus propias capacidades, la utilización de sus propias adquisiciones, y el aprendizaje a partir de sus propios fracasos y logros. No es importante cuando es alcanzada la etapa de desarrollo motor grueso sino en cual sucesión: por ejemplo un niño que gatea está desarrollando las conexiones entre los hemisferios cerebrales creando rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas. El espacio tiene que ser preparado para que el niño explore y se mueva según sus exigencias. A nosotros como educadores corresponde asegurar las condiciones para una motricidad libre sin forzar el desarrollo inconcluso de cada etapa acelerando la siguiente.


Queremos ver el nido como un ambiente educativo y afectivo de continuidad con la familia: la cercanía con las mamás no tiene que ser solo espacial y física sino también en el trato y las dinámicas que se instauran con las cuidadoras. Por esto en La Semilla siempre apuntamos a alcanzar una máxima transparencia, conocimiento reciproco y colaboración óptima respeto a los objetivos afectivos y educativos de cada niño. Para lograr tal objetivo organizamos periódicamente momentos abiertos para que padres y madres puedan participar a las actividades del nido juntos con los propios niños. A través de la observación constante las educadoras podrán llegar a conocer las sensaciones, las necesidades, el grado de autonomía, los miedos y los deseos de todos los niños de la guardería. El aprendizaje que el niño realiza sintiéndose seguro, comprendido y cuidado y viendo sus necesidades atendidas es un aprendizaje de calidad que no desarrolla solo sus competencias cognitivas sino también su relación personal con el mundo que lo rodea.


No queremos un espacio de expectativas. No queremos un espacio donde se aprenden conceptos, letras y números. No queremos un espacio de competencia y comparaciones. Queremos un espacio de amor, de comprensión, de fortalecimiento de habilidades, de juego, de aprendizaje, de solidaridad, de empatía. Un espacio donde crecer y madurar juntos.





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